8 de marzo de 2010

Recursos literarios (XIV): la personificación o prosopopeya


Tras recordar mentalmente la definición de "recursos estilísticos", pasemos a estudiar el siguiente de ellos: la personificación o prosopopeya.

La personificación o prosopopeya consiste en atribuir a animales o seres inanimados cualidades o hechos humanos.

Tenemos un buen ejemplo en este romance de Gerardo Diego:

Río Duero, río Duero,
nadie a acompañarte baja;
nadie se detiene a oír
tu eterna estrofa de agua.
Indiferente o cobarde,

la ciudad vuelve la espalda.
No quiere ver en tu espejo
su muralla desdentada.
Tú, viejo Duero, sonríes

entre tus barbas de plata,
moliendo con tus romances
las cosechas mal logradas.
Y entre los santos de piedra

y los álamos de magia
pasas llevando en tus ondas
palabras de amor, palabras.
Quién pudiera como tú,

a la vez quieto y en marcha,
cantar siempre el mismo verso
pero con distinta agua.
Río Duero, río Duero,

nadie a estar contigo baja,
ya nadie quiere atender
tu eterna estrofa olvidada,
sino los enamorados

que preguntan por sus almas
y siembran en tus espumas
palabras de amor, palabras.

En estos versos la personificación más llamativa es la del río Duero. Hay personificación en los siguientes casos:
- V. 9: "Tú, viejo Duero, sonríes": los ríos no sonríen, como todo el mundo sabe.
- V. 10: "entre tus barbas de plata": los ríos no tienen barba. Hacer equivalente la corriente del río a una barba es una metáfora, pero una metáfora que implica personificación.
- V. 19: "cantar siempre el mismo verso": los ríos no cantan, en todo caso, suenan.

Hay otra personificación en los versos 4 y 5: "Indiferente o cobarde / la ciudad vuelve la espalda": las ciudades no son indiferentes ni cobardes (en cualquier caso, lo serán sus individuos), ni vuelven la espalda. (Si este caso no es interpretado como personificación, habría que tomarlo por una sinécdoque en la cual "la ciudad" equivale a "los habitantes de una ciudad").

Buscad ahora las personificaciones en esta canción de Federico García Lorca:

El lagarto está llorando.
La lagarta está llorando.
El lagarto y la lagarta
con delantaritos blancos.
Han perdido sin querer
su anillo de desposados.
¡Ay, su anillito de plomo,
ay, su anillito plomado!
Un cielo grande y sin gente
monta en su globo a los pájaros.
El sol, capitán redondo,
lleva un chaleco de raso.
¡Miradlos qué viejos son!
¡Qué viejos son los lagartos!
¡Ay cómo lloran y lloran.
¡Ay! ¡ay!, cómo están llorando!

Versión musicada por Paco Ibáñez:


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