22 de marzo de 2010

Veintiuno de marzo, día de la poesía


Bonita fecha para tan hermosa conmemoración. Escojo un poema de Antonio Machado para celebrar a un tiempo una y otra:



Palacio, buen amigo,

¿está la primavera

vistiendo ya las ramas de los chopos

del río y los caminos? En la estepa

del alto Duero, primavera tarda,

¡pero es tan bella y dulce cuando llega!...

¿Tienen los viejos olmos

algunas hojas nuevas?

Aún las acacias estarán desnudas

y nevados los montes de las sierras.

¡Oh mole del Moncayo blanca y rosa,

allá, en el cielo de Aragón, tan bella!

¿Hay zarzas florecidas

entre las grises peñas,

blancas margaritas

entre la fina hierba?

Por esos campanarios

ya habrán ido llegando las cigüeñas.

Habrá trigales verdes,

y mulas pardas en las sementeras,

y labriegos que siembran los tardíos

con las lluvias de abril. Ya las abejas

libarán del tomillo y el romero.

¿Hay ciruelos en flor? ¿Quedan violetas?

Furtivos cazadores, los reclamos

de la perdiz bajo las capas luengas,

no faltarán. Palacio, buen amigo,

¿tienen ya ruiseñores las riberas?

Con los primeros lirios

y las primera rosas de las huertas,

en una tarde azul, sube al Espino,

al alto Espino donde está su tierra...


Antonio Machado vivió en Soria, donde conoció a su esposa Leonor, que falleció dos años después de la boda. Después, él se marchó de allí, y en la distancia, con la llegada de la primavera, recuerda la tierra de Soria: la tierra en el sentido de "lugar", "territorio", y también la tierra que alberga a su amada. Por eso, en los versos finales, Machado le pide a su amigo Palacio que un día primaveral vaya a visitar la tumba de Leonor.

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